La venganza nunca me había sabido tan bien.

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Me duele la cuchillada en la espalda, detrás de mis ojos hiciste un reinado a mis espaldas, conseguiste doncellas y formaste un extenso harem que cualquier hombre quisiera. Me lastima la mentira que creaste en torno a mí, tan fácil como despedirte de mí y crear la vida perfecta que soñabas, pero decidiste que para ti la emoción del engaño es el adecuado. No has sido peor que un dolor de muelas, sin embargo, no quiero pasar por alto lo que has hecho, no puedo permitir que los demás piensen que pueden pisotearme y salir victoriosos.

Te volveré difícil la existencia y lo siento por las mujeres que te rodean pues verás como de a poco se alejan de ti, les diré que la mujer es mejor, que la mujer vale mil y un montón de cosas a mi conveniencia que suenen bien y las convenza de ser mucho para ti, no es que me interese su bien es que me interesa dejarte sin pilar del cual sostenerte. Has jugado conmigo y no sabes el precio que cuesta algo como eso, te has perdido en piernas y entrepiernas sin tiempo de escuchar la verdad acerca de mi personalidad. 

No cerraste la ventana y ese viento de invierno me ha dejado helado el corazón, no tengo necesidad de sentir y verás como es que eso te volverá el más afectado, cuando juegas con fuego… deja tú que te puedas quemar es que no sabes todo lo que puedes incendiar, hoy en mí arde la necesidad de hacerte sentir lo que me has provocado. No habrá nada que pase por alto, cada una de las mentiras, de las metidas de pata, cada una de las cosas que no hiciste y de las que sí son las que te haré redimir con esta venganza que me sabe muy bien.