Di no al arrepentimiento y déjate madurar.

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Despreciamos cada instante y nos arrepentimos del tiempo que ya ha pasado, pensamos que pudimos hacer las cosas mil veces mejor o siempre encontramos un pequeño detalle que podría mejorar la situación que ya paso. Queremos cambiar sentimientos, momentos desesperantes, recuerdos, apariencias, sueños, personas y relaciones. Pero no vemos que de cada una de esas cosas como hayamos podido sacamos lo mejor de cada momento. Pues aún sólo siendo un recuerdo podemos seguir aprendiendo.

Todas esas lágrimas, todos esos malos momentos, esos tragos amargos, esas desesperaciones, esos dolores, esos corazones que pudiste dejar rotos en el camino, todas esas cosas que quisieras cambiar de algo sirven aún en la actualidad. Si en su momento te hicieron la vida más sencilla, más fácil o más amena entonces créeme que valió la pena. Cada persona que has conocido así te hayan hecho pasar un mal momento, han sido útiles para tu propósito de vida; vivir y vivir, nada más. ¿Para qué los arrepentimientos? Si en ese momento lo que hacías era la mejor opción aparente. 

Si cada cosa ahora te parece sólo un punto más en una lista que deberías borrar y volver a escribir déjame decirte que te equivocas… Primero que nada hay muchas personas que no cuentan con las cosas que tú has tenido y no puedes valorarlo, agradece a la vida que lo que has querido lo has tenido. Segundo, aprecia todo el trabajo que invertiste en obtener lo que parecía la mejor proposición. Tercero, no importa si duró poco tiempo o si aún lo puedas considerar eterno; cada segundo es un regalo que la vida te permite tener, cada respiración es una nueva oportunidad de enmendar las palabras, las acciones y las caras. 

No te sientas mal por haber depositado tu amor en corazones podridos, porque finalmente cada piedra en el camino tiene un sentido. No te preocupes de las piedras con las que puedas caer, conoces tus armas, preocúpate por no ser piedra de tropiezo para que si en algún momento decides que puedes arrepentirte de la vida que tú sí tienes pues por lo menos no seas la culpable del sufrimiento ajeno. Que tu consciencia no sea la que tenga que buscar un perdón o una mejor solución tiempo después, que sea tu corazón el que busque una renovación para ser mejor.