¿Para qué escogiste mi cuerpo? Si al final decidiste que no era suficiente.

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Elegiste mi boca porque decías que de ella salían las palabras más acertadas, porque aprendías de lo que decía y lo utilizabas si la ocasión lo a meritaba. Elegiste mis manos porque de ellas te sujetabas siempre que te sentías con el peligro de caer, porque decías que eran pequeñas y a la vez lo suficientemente fuertes como para sujetarte. Elegiste mis brazos porque decías que encajaban tan bien con el resto de mi cuerpo porque de alguna manera extraña estabas fascinado con lo que veías y a decir verdad eso era lo único que querías pero no quise verlo hasta que sin más te hartaste de mi.

Solías mirarme y decir que mi cintura era muy linda. Te sonrojabas y de una forma muy excitante sonreías, porque eras todo un galán, mayor que yo, con ese estilo desalineado que atrae a muchas; obviamente no era la única que se fijaba en ti… Obviamente te dabas el lujo de no ser yo la única mujer a la que miraras y pensar que yo me alagaba con las cosas que decías. Es duro darse cuenta que los cuerpo son sólo un lugar que cuida el corazón; lo que en realidad importa. Decías que mis pechos no eran ni grandes ni pequeños pero que eran adecuados para mi cuerpo, que mi abdomen era sencillo, que las piernas resaltaban y que eran graciosas por ser un poco cortas. Sin embargo, ese par de piernas cortas muchas veces te sostuvieron mientras caías en la miseria que te caracterizaba, esa miseria que te conseguías por ser tan vació y material. Andando por ahí sólo buscando cuerpos que pudieran ser adecuados para ti… 

Porque te sentías tan grande, tan inalcanzable con todo el derecho de elegir y no de ser elegido.

Pero nunca dijiste nada de mi personalidad, no te diste tiempo para saber con el tipo de persona que lidiabas, porque a pesar de ese tiempo de flaqueza mía en la que me preocupe por verme bien para ti, ese tiempo en el que pensaba que más te gustaría por encima de las demás si mi trasero se veía más grande sólo fue un momento de estupidez que no consigo perdonarme. Pero te flato saber que así como caigo me repongo, que así como puedo estar mal así de bien lo supero y sigo y sigo; siempre adelante.