Antes de ti había mil opciones y aún así te elegí.

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No quiero vivir sin ti pero es que tú sólo me has hecho tomar esta decisión, te vas cuando menos debes, no estas cuando yo quisiera y es que sé que hay alguien más que te roba mi tiempo. Me duele pensar que no quiero estar sin tu presencia pero es que ya no quiero sufrir, ya no quiero tener que partirme la cabeza pensando en nuevas estrategias para hacer que no te vayas. Ahora puedes irte, puedes irte lejos, a donde quieras o con quien quieras pero no te despidas porque a pesar del dolor, a pensar del sufrimiento no puedo aceptar que me quedo sin ti.

Puedes llevarte el color de mis ojos, puedes empacar el sabor de mis labios para que no extrañes las noches acostado en mi pecho. Llévate también toda tu ropa y tus regalos porque no quiero ver nada que me recuerde a ti; el dolor en el corazón es suficiente, el dolor que me da no tenerte junto a mi ya es demasiado. No quiero ser la loca que intenta morir con el filo de una galleta pero es que ya no tengo argumento que valga. 

Llévate la dignidad que me quedo después de pedirte que vivieras conmigo, llévate la piel que te sirvió en tus momentos de estrés, llévate esta voz que ya no puede sonar, llévate el corazón que sólo puede servirme para sufrir. No quiero sentir más dolor pero para que me hago la victima eterna si de todos modos sufro el doble a tu lado. 

Vete sin despedirte, vete en silencio porque quiero sentir que no fui yo la que te pide que te marches. Finalmente de nada sirve que yo te lo pida o que tú lo hagas solo; porque de cualquier manera soy presa del sentimentalismo del momento. Sufro porque no tengo opción y me molesta mucho pensar que antes de ti había mil opciones y aún así te elegí. Llévate todo lo que puedas porque no habrá oportunidad de un regreso, no podrás volver por provisiones ni por el perdón que algún día necesitarás. De aquí en adelante nos espera el destino que hemos elegido… Suerte.