Me perdí cuando me encontré en tu mirada

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Soy del tipo de chicas que camina por la vida, desechando toda la conceptualización que le vendieron como la idea del amor, de esas chicas que igual camina por el parque de la mano de alguien o puede sentarse sola en el mismo parque, a mirar un árbol mecerse con el viento.

Sé que soy de esas chicas con las que puedes tener una larga conversación hasta tratar de descubrir la inmortalidad del cangrejo, con la que puedes reír o llorar, de las que saben escuchar pues. Soy de las que no tienen que esperar a que el príncipe la rescate de la torre, pues en definitiva ya me rescaté sola.

Sin embargo soy, o creía ser del tipo de chica que se disfruta en soledad, que su sonido favorito es el silencio, que el lugar que prefiere por sobre todos los sitios en el mundo, son las 4 paredes de si sola habitación, la que su sabor predilecto es el del primer sorbo de café de las mañanas, la que ama el olor a tierra mojada, de esas chicas solitarias, ermitañas, “raras”, de las que se prefiere a ella antes que a nada ni a nadie. Eso era hasta que te conocí.

Siempre supe quién era yo y a donde iba hasta que me perdí cuando encontré mi reflejo en tus ojos. Al conocerte me robaste hasta el aliento.

Cuando me hablaste y comenzaste a tratarme, me presentaste a ese yo que no conocía, no sabía que el amor existía, tus brazos no solo envolvieron mi cuerpo, en definitiva me apapachaste el alma.

No sabía que existía esa parte de mí, soy otra, ahora me gusta compartir contigo mi soledad, ahora, mi sonido favorito es tu voz diciendo mi nombre, ahora, el lugar que prefiero por sobre todos los sitios del mundo, son tus brazos, mi sabor favorito es el de tus labios y amo el olor que dejas en mi cuerpo.

De alguna forma extraña me encontré cuando me perdí en tu mirada.

Solo me queda agradecerte porque me has regalado la mejor versión de mí, gracias por el simple hecho de ser y de siempre estar.