Yo no sabía de dolores hasta que me enamoré de ti.

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He inventado una vida llena de satisfacciones personales para evitar enamorarme y perderme donde era desconocido para mí. Es fácil poder comprenderme, es sencillo imaginarse como ha sido el tiempo antes de tenerte a mi lado; sin preocupaciones, sin apariencias, sin la necesidad de ser linda la mayor parte del tiempo y ver como nada de eso importaba.

Quizás pueda decir que no era feliz, porque feliz es la persona que arriesga y sufre, pues una persona así sufre el verse sin lo que tenía. ¿Cómo sufres la perdida de algo que nunca has tenido? No puedo decir que me tuviste compasión, no quiero pensar que viste todo el potencial en mí con toda esa inocencia que no me ayudo, con toda esa estúpida ingenuidad que solamente me complico todo. Tal vez yo no conocía el amor y eso no era algo que me hiciera feliz, pero tampoco me hacían sufrir cosas que ahora me hacen la vida imposible. 

Yo no era la persona más feliz del mundo pero puedo decir con toda la seguridad que vivía bien, distinta a los demás, yo sabía ver la alegría en alguna caricatura que me hiciera escapar de mi realidad, podía vivir el amor mirando a un personaje y sin necesidad de partirme el corazón, yo podía ver la alegría en un paseo con mis amigos sin la necesidad de terminar en los labios de alguien más pero tenías que mover tus cartas, pero tenías que mostrarme tus ataques y mírame cayendo directo ante tus hechizos.

Pude enamorarme, pude conocer lo que sentía esperar el final de un paseo para poder besarte, rogar en la mente que fuéramos lo últimos en despedirnos para poder mirarte tiernamente a los ojos y confesarte que me gustabas demasiado porque en tu estilo veía a esos personajes perfectos que con puntualidad miraba en el monitor. Pude saber lo que era la pasión, el rubor natural en las mejillas y el jadeo de la placentera desesperación y todo para qué… Para poder conocer también lo que se sentía el verdadero dolor, para poder saber lo que era un corazón partido en dos. No tenía necesidad de nada de eso, no quiero aceptar que valió la pena porque aún lo dudo. Ahora sé bien lo que son los dolores que causa el amor y todo por dejarme conocerte.