La intimidad no sólo se alcanza en una habitación.

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Un par de cómplices nace cuando las personas que se aman de verdad aprenden a convivir juntas y más que eso a vivir separados; porque es ahí donde se puede complicar, ¿Cuántas veces hemos visto a una pareja que pueda hacer cosas separados y no dudar y no pasarla mal? Muchas veces he escuchado mujeres que dicen dar espacio a sus parejas pero lo dicen de dientes para afuera, pues en realidad no soportan la separación, no soportan la independencia. Un par de cómplices son los que al mirarse pueden hablarse, los que inventan un lenguaje propio con caricias, los que pueden los que pueden hacer el amor aún quietos y en silencio.

Los que se dan cuanta que el amor físico va más allá de caricias y gemidos. Que el amor físico es el que emana respeto, el que se vuelve una obra de arte al mirarse, que no importan los cuerpos, que no importa el escenario lo que importa es el momento, ese que se deja saber a miradas calladas, a señas que sólo quienes lo saben lo entienden. Aquellos que saben de amor estable conocen que el amor, la dualidad, la compresión y la pasión forman la mejor combinación. No importa el tiempo de relación, no importa el grado de madurez, no importan las edades que se tengan pues quienes gozan de esto saben que cualquier lugar es adecuado para amar.

Y no hablo de gustos un tanto “extraño” no hablo de exhibición o de correr riegos pues quienes se vuelven cómplices saben que cada cosa, cada gesto, cada palabra, cada movimiento es una tentación. Es un juego que sólo pocos entiende, que tal vez no satisface como podría hacerlo una buena culminación. Porque la intimidad no sólo es un juego privado que se hace tras puertas cerradas, no sólo son con la carne y la piel.

Se juega con la mente, con las ganas, con el tiempo, con miradas, con la comida, la variedad es incontable. Porque hay muchas opciones y los amantes lo saben; saben que no basta con dejar correr el tiempo, que se debe de jugar y experimentar así como cuidar. Dejar volar la mente en fantasías que bien pudieran ser buenas y fáciles de complacer, que dejan conocer y enamorar porque no sólo es amor desmedido ¿De que estaría hecho el romanticismo sin lo erótico del amor?