No se lucha contra el desamor, se lucha contra la indecisión.

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¿Para qué quedarse donde no se te quiere? ¿Para qué dejar la fuerza escondida antes de salir? A veces intento ya no buscar a alguien que pueda ser mi compañero porque el desamor parece acechar desde lejos y llegar justo en el momento que menos se le espera. Quisiera emprender una batalla incansable para pelear y pelear con este tipo de desilusión, pero ¿Qué se logra del odio y del rencor? No se lucha para ganar porque eso puede convertirte en el villano, la vida mantiene su propio equilibrio y juego de fuerzas, no puede reinar sólo una y no puedo yo querer eliminar el dolor después de todo es él quien nos hace apreciar la felicidad

Desde donde lo entiendo el problema son los defectos de las personas, los míos también pues me quejo de la ruptura, me quejo de la infelicidad pero no me he quejado de las veces en las que yo he sido el dolor de los demás, no me he quejado de las veces en las que no me decidido por irme o quedarme; esas veces en las que yo misma me torturo y me hago daño. No es sólo ser violento y levantar la espada para lo que no se comprende o lo que no se aprecia…

La vida y sus caídas me han dejado aprender mil cosas y entre ellas saber que hasta el dolor es parte importante de nuestras vidas, que sin él (como lo dije antes) no podríamos apreciar la felicidad genuina que muchas veces tenemos y no vemos. Ahora entiendo que no se pueden pedir gracias sin saber aprovecharlas, que no se puede mirar al cielo y pedir felicidad sin en realidad ni siquiera se conoce su significado y su valor. No es el verdadero culpable el desamor que me atormenta, es mi propia elección la que no me deja ver a quien en realidad vale la pena, pero es que de alguna manera tampoco son ellos los culpables de mi propia tristeza.

Debo dejar de luchar contra la infelicidad, contra el dolor porque finalmente no es lo que provoca mi infelicidad pues la felicidad se puede encontrar hasta debajo de una piedra. Hoy lucho contra lo que en verdad me hace sufrir, hoy lucho contra mí misma y mi inseguridad, mi indecisión que no me permite continuar y sobre todo con la inmadurez que no me deja ver la vida como en realidad es… tan bella y sencilla.