Tu cuerpo… un cuento.

0
569

Erase una vez un camino lleno de hierba que crecía aún sin riego, una hierba espesa que escondía mil cosas si es que te detenías a buscar entre ella. A veces era buena para recostarse y mirar el cielo, otras veces simplemente era necesaria para poder sentir que lo alcanzabas. Esa hierba crecía en un suelo un tanto seco, color a arena de desierto pero si el clima no era frío; no solía estar agrietada, esta tierra dejaba crecer lo que por allí se acumulaba, era buena con las hierbas que cambiaban cada tiempo.

Pero también estaba un pequeño agujero que si te acercabas lo suficiente podías sentir algo como un aliento, si se malhumoraba se volvía como un tornado, que no dejaba de crear un caos con el aire que exhalaba, ya tranquilo podías apreciar la forma como corazón estirado; con un color café rosado se distinguía del resto del cuerpo ya que a veces decía una que otra cosa que podía volver todo un caos si es que decía lo correcto.

Y como ignorar las islas que se hacían a cada lado del cuerpo, unidas por un camino recto y uno dibujado. Mágicas partes de este cuento porque se podían mover, a veces iban y venías otras sólo recorrían… Eran perfectas, eran como un sueño porque si hacía frió tenían la capacidad de calentar con un tibio tierno que provocaba entre cerrar los ojos. No quiero intentar hablar del clímax en esta parte de la historia porque ni un lindo invento podría salvarme de la critica.

Tampoco intentaré llegar a un final porque sería como limitarte a través de esto, no quiero ni siquiera intentarlo. Hablar de ti me puede conseguir problemas y aunque me importa poco debo aceptar que aún mantengo la cordura pese a que te recuerde o ponga la imagen mental más perfecta; la de tu cuerpo que espera, que se cansa y a veces se agita. Para mí esa sya es ventaja pues puedo enloquecer pero sin perder la sensatez.