¿Fue el destino el que nos unió?

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El destino, ¿qué es exactamente? Es una fuerza que a veces juega conmigo, de maneras poco usuales, sorprendentes. Es una variable salvaje que no se pone de acuerdo en ocasiones, que parece determinada a darme vueltas hasta marearme.

¿Qué nos depara el destino? ¿Somos nosotros quienes lo creamos o él quien nos cambia la vida?

Soy de las que creen que el destino te pone a personas en tu camino. Muchas veces se quedan en nuestra vida, atados a nuestro día a día sin dejar ni aportar nada transcendental. Otras veces, simplemente entran y salen de forma abrupta, pero curiosamente te dejan lecciones trascendentales que se crean y consolidan en tan sólo unos pocos días. A veces digo, qué irónico…

A veces es tan preciso cómo actúa el destino, que me pregunto si en realidad conspira a favor o en contra de nosotros, o si tan solo es una cadena de acciones sin ningún sentido ni propósito. Sea como sea, nuevas personas aparecen, nos enamoramos, desaparecen, creemos amar, aprendemos qué significa el capricho, nos lastiman, aprendemos a defendernos, nos aman, y aprendemos a volver a confiar.

No me gusta pensar que el destino puede ser tan caprichoso como nosotros. Me da temor que, así como decide unirnos pueda separarnos.

Reconozco que llegaste de una manera inusual a mi vida. De una manera espontánea, tal cuál como eres tú, con tus chistes malos y esas sonrisas torcidas, con tus palabras irreverentes.

Aunque muchas veces quiero poder callarte, sobre todo cuando me sacas de quicio, muchas veces me iluminas los días más nublados. A los días normales les das color, como si fueras un arco iris, porque a veces eras tan dulce sin pedírtelo, cursi con palabras que esponjan mi autoestima. Aunque dude de tus palabras a veces, sé que es tu verdad, la que quieres que yo acepte y viva.

Se siente extraño al pensar que tan solo unos meses atrás ignorábamos la existencia del otro, que nuestros días se basaban en otras cosas, otras personas, otras vivencias. Que quizá nuestras vidas se acercaban, pero nunca coincidían. Que de un momento a otro solo colisionaron con un simple saludo.

Sé que la vida puede volver a dar un giro repentino, y te confieso que me aterra que ya no estés a mi lado. ¿Será cuestión del destino? ¿Habrá un futuro incierto en el que ya no estés a mi lado? Prefiero no pensarlo demasiado y volver a nuestro presente, y si el destino se comporta caprichoso, si en un segundo todo cambia, que el universo nos deje coincidir nuevamente en alguna parte, en algún rincón recóndito de esta vida.