La rutina es mi más grande enemiga

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Amiga, en este momento necesito drenar lo que llevo por dentro, que más que dolor, es una profunda angustia. Siento una gran herida en mi corazón, se me está yendo el alma al sentir que   el hombre que amo se me va. ¡No me pidas que deje de llorar!, no sabes la impotencia que alberga mi mente y mi corazón al estar pasando por esta situación.

Él es el amor de mi vida, y no quiero darme por vencida ante esta tragedia que estoy viviendo. No sé qué más hacer, le he entregado todo mi ser y toda mi vida. Ya no sé qué más inventar para recuperar su amor y su presencia. Lo estoy perdiendo y esta sensación de fracaso está oscureciendo mi vida.

Acepto con mucha tristeza que nos dejamos consumir por la rutina, y a pesar que la note desde un principio, pensé que era normal en todas las relaciones.  Recuerdo nuestra vida al inicio, como nos desgastábamos el cuerpo en amar cada noche. Las citas después del trabajo me llenaban de emoción y mucha ilusión, me sentía plena y totalmente feliz. Luego el cansancio tomo protagonismo en ambos y al dar por sentada nuestra relación me deje llevar. Cambiamos las citas por cenas individuales y dejamos de amarnos por stress y por cansancio.

El precio que estoy pagando es demasiado alto, me siento sin vida al solo tener su usencia. Solo estoy llena de angustia y de miedo al ver como frente a mí se desvanece la relación. La costumbre y la rutina fueron ganando terreno entre nosotros. No medí su poder y ahora padezco las consecuencias.

Quizás ya existe alguien más en su corazón, y eso me deja sin esperanzas. Tal vez en ella consiguió lo que en mí no encontraba. ¿Cómo puedo hacer para retenerlo? , me reinvente como mujer y de nada ha servido, le propuse intentar ser los de antes y solo negativas recibí.

¿Y si decide irse? No creo poder soportarlo, moriría de dolor al saber que ya no es mío. Necesito de su presencia para poder vivir. El significa todo para mí.

¿Cómo me puedes decir que lo debo dejar ir, que ya lo perdí? ¿Qué debo seguir adelante?, ¿sabes cuánto me duelen esas palabras?

Tu consejo es más cruel que la realidad que estoy viviendo. ¡Ya nada puedo hacer, el enemigo gano esta vez!

Beatrix