Me gustas, me encantas

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Que hermoso es todo al comienzo. Quiero decir, ¿no te llena de adrenalina saber que algo nuevo y desconocido se aproxima? ¿Qué estás por añadir un nuevo recuerdo a tu vida? ¿No sientes como tú alma vibra de felicidad?

Así me sentí la primera vez que te vi: llena de vida. La emoción que sentía en el pecho sobrepasaba lo que alguna vez había sentido al conocer a alguien. Era tan raro, tan embriagante, tan preocupante… ¿Por qué tanto revuelo en mi interior por conocerte? ¿Por qué tanta felicidad al verte? ¿Por qué sentí como una ligera descarga al solo chocar nuestras miradas? Es tan preocupante, pero tan emocionante…

Tu voz, aunque para los demás fuera común, para mí fue como una revolución de emociones en mi cuerpo: euforia, felicidad, y tantos sentimientos que en simple palabras no lograré abarcar. Fue como abrir la puerta a nuevas posibilidades, y todo ocurrió después de unas simples palabras de tus labios, palabras que ahora nos conectaban. Palabras y sonrisas que dieron paso a muchas noches desveladas cargadas de felicidad mientras te imaginaba.

Hablar contigo era como un descanso del mundo y de las cosas que más me preocupaban. Entre secretos y risas, cada vez te ganabas más mi confianza. Pero en el fondo, algo me preocupaba, el deseo de volverte a ver. En mi mente, todos los días, me preguntaba si tantas ansias por verte eran un presagio de lo que podría estar empezando a…. ¿Sentir?… ¿Estoy sintiendo algo? ¿Por ti? Creo que me da un poco de miedo saber la respuesta que trato tanto de ignorar. Pero esa respuesta se hace cada vez más evidente, mientras las ansias por verte crecen más.

Hoy es el día.

Aunque sabemos que nos vamos a ver dentro de unas horas, los mensajes no paran de llegar. Me encanta hablar contigo, y me pregunto muchas veces ¿a ti también te gusta hablar conmigo? ¿Te encanta? Dímelo, pues a veces quisiera tener el valor de preguntártelo, pero me da miedo la respuesta. A veces soy cobarde porque no quiero arruinar lo poco que me hace feliz, me da miedo darme cuenta de que en tan poco tiempo me cambias la vida.

¿Acaso me estás empezando a gustar? ¿Más allá de la amistad? ¿Más allá del encanto? Quisiera saberlo, pero me aterra.

Aquí estamos otra vez, compartiendo miradas. Pero esta vez la sensación en mi pecho es más preocupante, pues hay un secreto que quisiera tan poder decirte: Con cada mirada tuya, mi pecho se infla de felicidad porque me ves con esos ojos, esos ojos que para los demás serán comunes, pero para mi son únicos, extraordinarios.

Es tan… extraño cuando me miras como si fuera lo más adorable del planeta. Me confundes. Siento que… Me encantas.

¿Te quiero? Creo estoy empezando a quererte, pero me encantas de una manera tan intensa… ¡Ahí está! ¡A eso me refiero! Es como esa mirada que me estás dirigiendo justo ahora, poco antes de que tus labios, esos por los que me muero por besar, soltaran esas cuatro palabras que jamás espere escuchar en mi desvarío mental:

“Me gustas, me encantas”

Y ahí supe que estaba totalmente atrapada en ti, que por más que mis miedos a veces me congelarán, me gustas, me encantas y ya no lo puedo negar.