Excusas que enmascaran tu cobardía

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Sinceramente, no entiendo por qué tuviste que esperar tres años para decirme, que no es que mi amor ya no te complace, ya que soy la mujer más maravillosa que has conocido, sino que ahora tus expectativas han cambiado, por lo que prefieres dejarme en libertad, para que así yo pueda rehacer mi vida, al encontrar a otro hombre que si pueda amarme como lo merezco, porque tu solo deseas mi felicidad.

¿Sabes qué es lo que yo no merezco? No merezco que utilices excusas absurdas, para enmascarar tu gran cobardía, para no enfrentar tu carencia de madurez y tu déficit de amor por mí, porque estoy consciente de que todos tus inútiles argumentos, son una máscara del nulo amor que sientes por mí, así que ya no me sigas engañando con tus palabras faltas de valor.

Deja de mentirme al decir que tú sí me amaste, que sí te sentiste comprometido en esta relación, que mis sentimientos son tan dulces que merecen ser tratados con una gran delicadeza, pues no te creo. Ya que no lo pensaste dos veces para destruirme, para abandonarme, para pisotear mi lo hermoso de nuestro amor, después de 3 años construyendo una vida que yo creía que sería duradera y perpetua. Pero que tu incapacidad de ver, que tuviste frente a ti a un amor tan puro como el cristal, terminó derrumbando mi confianza y afecto por ti.

Ya no quiero escuchar más tus palabras o tus falsas disculpas, pues ya tú tomaste la decisión de romper este lazo que nos unía, sin siquiera darle la oportunidad de recuperar su belleza inicial. Solo espero que, en tu próxima relación, no seas tan egoísta, al darte cuenta que, dando esta clase de excusas tan miserables, te estás labrando la reputación, de ser un hombre incapaz de amar, de sentir y de vivir sin el miedo a la estabilidad que te ofrece un amor transparente, dedicado y, sobre todo, un amor comprometido que no le teme a lo eterno.

¿Sabes qué? Ahora que lo pienso con detenimiento, tienes razón al decir que no soy yo la culpable de esta ruptura. Ya que mis emociones y sentimientos son tan valiosos, que no estoy dispuesta a conformarme con las migajas, de un amor que nunca quisiste darme por completo, pues tu nunca lo sentiste. Es por eso, que solo tú eres el verdugo, de este amor que para ti fue tan verdadero como un espejismo.

Sayduvis Blanco