Ya veo que no es así… Pensé que me querías

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Pensé que me querías, pero me dejaste. Me dejaste sola en el momento más importante, cuando tu apoyo era necesario para seguir adelante y avanzar. Sola y decepcionada, esperando que llegaras, que me rescataras con tu delicadeza. Que aparecieras con todas esas palabras reconfortantes, con tus regalos inesperados, con tus cuidados reparadores. Pensé que me querías.

Pensé que me querías, pero me dejaste. Pensé que me querías, por cómo me protegías, me defendías de cualquier peligro, me ocultabas de cualquier daño. Me guiabas hasta tu seguridad. Me dabas todo lo que necesitaba entonces, me correspondías, satisfacías todas mis exigencias, mis peticiones más profundas eran para ti órdenes imperativas que te dolía no cumplir. Me ofrecías tu atención completa, tu dedicación exclusiva, tu preocupación constante. Pero me dejaste.

Pensé que me querías, pero me dejaste. Me dejaste sin ti, sin tu aroma, sin tu presencia. Silenciosamente te alejaste, y me alejaste, y te apartaste hasta donde no pudiera alcanzarte, hasta un lugar que no puedo y no sé llegar. Te separaste de mí de modo categórico, sin despedirte, sin avisar, sin darme una explicación. Me abandonaste, a merced de la casualidad, sin tu compañía, sin tus amores, sin tus cariños, sin tu apoyo. Pensé que me querías.

Pensé que me querías, pero me dejaste. Pensé que me querías, porque habías prometido hacerlo, porque habías declarado que me necesitabas para respirar del mismo modo que yo de ti para despertar. Porque me habías demostrado cosas genuinas. Habías hecho todo por mí, y te habías dado enteramente a ser para mí. Y yo sabía que haciéndolo, yo sería siempre para ti, porque soy lo habías estado buscando, y que al encontrarme, me tendrías siempre contigo. Pero me dejaste.

Pensé que me querías, pero me dejaste. Ahora todo parece tomar un nuevo rumbo desalentador. Uno que va cubriéndome de toda clase de angustias, de desmanes, de sinsabores. Uno a uno se aproximan a mí sin ti, esa persona que me daba las fuerzas. Que me importaba, a quien creía importarle. Y sin ti me atacan en esta soledad. Sin ti, quedaré para siempre marcada por tu rechazo, por tu indiferencia, por tu falsedad, por haberme dejado. Pensé que me querías.

Alicia Polanco