Es mi deber y te lo tengo que decir

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Como tu amiga que soy, me  creo en la obligación de hablar de este tema. Valoro demasiado nuestra amistad y, al verte sumergida en esta oscuridad, me veo en la necesidad de hacerme escuchar. Quiero empezar por hacerte entender lo equivocada que estas de quién eres realmente.

Me dices que debes seguir con él, ¿es que acaso no ves como ese hombre intoxica tu vida? Te ha maltratado física y emocionalmente desde que está contigo. Es un miserable que solo vive para hacer daño a quienes cree más débiles que él.

Si ya no recuerdas quien eras antes de él, yo te lo voy a recordar. Eras una mujer llena de energía y de alegría, entusiasta ante cualquier opción que la vida te presentara. La más optimista ante el amor, siempre esperanzada de que en cualquier momento llegaría ese ser especial para ti. Siempre dispuesta a luchar, a defender tu verdad por convicción y nunca por capricho. Ya no te reconozco de ninguna manera, te convertiste en alguien que jamás imagine que podías ser.

Ahora te has convertido en alguien gris, alguien sin alma y sin corazón. Se fue tu voluntad junto con tus esperanzas, reflejas solo un profundo dolor y una gran tristeza.

Perdona si mis palabras te hieren, soy tu amiga y no puedo seguir viendo como cada día te sumerges más y más en este absurdo que llamas relación. Un hombre que maltrata no es hombre, es un ser que no merece haber nacido. Mírate en un espejo y ve en lo que te has convertido, las cicatrices no solo están en tu rostro, también se notan en el fondo de tu mirada.

Es hora de recuperar a la mujer que eras, quita las telarañas que nublan y opacan la verdadera mujer que hay dentro de ti. Nunca vuelvas a olvidar lo especial que eres por el simple hecho de ser mujer. Reencuéntrate con tu yo interno y sácalo a la luz y te garantizo el éxito absoluto en todo lo que te propongas.

Vuelve a creer en el amor, estoy segura que fuera de estas paredes espera ese ser especial que mereces de verdad. Alguien que ame cada parte de ti, cada aspecto de tu vida. Permíteme ayudarte acompañándote en este retorno hacia tu verdadero ser; te quiero como hermana y sería un privilegio presenciar el resurgimiento de ese ser especial que hay dentro de ti.

 

Beatrix