Así eres tú…

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Nunca te dije que cuando tus ojos conectan con los míos me siento plena. Más allá de eso, cada vez que los miro, veo un mundo infinito. Adentrarme en tus ojos es como ver una galaxia, mis propias estrellas. Desde entonces, para mi el cielo significa un sinfín de posibilidades y misterios, así como eres tú.

Tu boca, con esa manía de morderte los labios cuando estás nervioso… Así eres tú. Me pregunto, ¿de donde sacaste esa manía?, y otras veces me pregunto ¿qué es lo que te tiene tan nervioso? ¿Qué es lo que te atormenta, cariño? Pero luego tus labios me sonríen con esa confianza que a veces no sé de donde sacas, pero me atrapa. Es tan hipnotizante y contagiosa. A veces, tan solo a veces, quisiera no sonreírte tan fácilmente de vuelta. Pero siempre me arrebatas sonrisas desde el alma, que salen sin mi consentimiento. Porque así eres tú.

Adoro cuando sacas las verdadera felicidad en mi, esa que nadie más saca, esa que yo no sé como sacar a veces. Escucharte reír es uno de mis pasatiempos favoritos, no sabes cuánto me llena el alma. Y luego me dejas sin palabras, cuando te detienes abruptamente en medio de tus risas y me dices que me amas. O cuando entre carcajadas me dices “cuanto te amo” mientras me abrazas. Así eres tu… sabes cómo sonrojarme, y parece que lo disfrutas.

¿Ya te he dicho cuanto adoro tus manos? Porque con ellas me acaricias dulcemente la cara, incluso en los días en los que de ti no quiero saber nada. A pesar de nuestras tontas peleas, me acaricias, y se me ablanda el alma.

A veces me pregunto, ¿cómo puedes generar tantas sensaciones en todo mi ser?, ¿cómo puede estar entre tus brazos brindarme tanta paz?, ¿cómo puede simplemente cambiar todo humor con una caricia de tu parte? Y la pregunta más aterradora… ¿Qué será de mi si algún día ya no estás a mi lado?

Quiero mirar cada lunar, cada detalle en tu cara y grabarlo para siempre en mi memoria. Porque estas sensaciones son las que quiero atesorar y vivir por siempre. Me pregunto, ¿tú también deseabas lo mismo? ¿Te sentías cálido y pleno a mi lado? ¿Recordarás cada detalle de ese momento? ¿Recordarás cuántas veces se resbalaron de mis labios un “te amo”?

Que amargo es sentir que te esfumas de mis brazos, que horrible es ver que te alejas, que triste es no poder ver más tus ojos, no poder perderme en ellos… Así eres, o fuiste mi galaxia personal.

Qué detestable sentir cómo me despierto y vuelvo a la pesadilla que mi mente aún se niega a aceptar. Que ya no estas, que esas sensaciones me abandonaron cuando me dejaste sin pensar. ¿Por qué te fuiste sin tan solo mirar atrás? ¿Por qué desapareciste de la noche a la mañana sin más? Aún te extraño, y aunque es masoquista quiero seguir soñándote, pero a veces miro a la nada y me preguntó… Así como también quisiera preguntarte…

¿Recuerdas cuánto me amaste?