EL celoso, al calabozo

0
60

Pasando por la vereda del parque, percibiendo la fragancia característica de la primavera. Ya demolida por una terrible hornada de trabajo que parecía interminable, y pasadas las cinco de la tarde, me detengo en el puesto de café del sr José. Decido comprar un café y sentarme en la banca que del parque que tenia de paso.

Sentada en la banca, el aroma del café me relajaba, desde allí tenía una vista hermosa y bastante amplia del espacio. Estaba a punto de descalzarme los zapatos, los cuales llevaba puesto desde las cinco de la mañana, cuando de repente veo pasar un hermoso gran danés, con un porte elegante y un color marrón claro.

Al levantar la mirada para ver quien lo llevaba, reconozco el rostro… era Francisco,  un excompañero de escuela al que tenía más de diez años que no veía. Quedamos sorprendidos los dos, después de tanto tiempo, de encontrarnos de manera tan causal. Francisco se sentó a mi lado y nos pusimos a conversar. Recordamos viejos momentos, las anécdotas divertidas que precedían cada clase de matemáticas, hablamos de excompañeros, en fin, lo que uno llama ponerse al día.

El tiempo pasó muy rápido, ya eran casi las seis, no había tenido tiempo ni siquiera para pensar en mi teléfono, la conversación me mantuvo distraída. De repente veo un hombre frente a mí, y al levantar la mirada, veo que es Santiago, mi novio.

Sin medir palabras, Santiago, arremetió contra francisco y empezó a golpearlo sin contemplación alguna. El gran danés, al ver que atacaban a su amo, se le fue encima a mi novio, y siendo un perro bastante fuerte y con una mandíbula de hierro, se convirtió en una maquina devoradora. Francisco tirado en el piso había quedado inconsciente de los golpes recibidos, ninguna persona de las que se encontraba alrededor tenia valor de acercarse para auxiliar a alguno de los dos. Yo en un estado de pánico no podía reaccionar, todo parecía pasar en cámara lenta ante mis ojos.

Finalmente llegaron los policías, pudieron controlar al perro que yacía bastante agotado por el ataque a mi novio, y poco después llegó la ambulancia para restablecer a Francisco.

Pasadas unas horas del fatídico evento, mi excompañero decidió hacer la denuncia en contra de Santiago y fue encarcelado.

Yo no pude volver a mirar atrás, decidí alejarme de un celopata que en cualquier momento me podría llegar a matar.

Beatrix