El silencio elocuente de una hija

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Tu silencio ensordece mi corazón de madre, me lastima tanto no saber que sucede dentro de tu cabeza y tu corazón. La angustia me invade día a día al ver que ese silencio crece, y con una ventaja tan descomunal como devastadora ante mi amor de madre,  me deja sin armas con que pelear…me deja sin poderte ayudar.

Nadie en este mundo te podrá quererte más que yo, por eso te suplico que me hables, ¿dime que te aflige de esta manera?, quiero ayudarte a salir de ese hueco que cada día te consume más y más. Siento tus gritos apuñalando mi corazón cada instante de mi vida. Déjame entrar, toma mi mano y permíteme salvarte de esa pasividad desmesurada.

Son tantos los posibles escenarios que pueden estar en tu vida y en tu corazón, pero, ¿cómo saber si no me hablas? Lo que si habla es tu silencio, cuya principal característica es tristeza y desanimo. Una mudez que grita sufrimiento y desconsuelo, tu mirada es vacía y sin color, ¿qué paso con esa chica tan entusiasta y llena de vida?, ¿que pudo haber pasado para que te encerraras en esa ausencia tan destructiva?

Sé que te he gritado como una loca, que tal vez mi presión no ayude, pero necesito que entiendas que lo hago por tu bien. Yo, como tu madre tengo el deber, la obligación de atender esas señales de tormento y aflicción.

El desespero por saber me vuelve loca y no hallo manera de sacarte de ese estado de vacío en el que te encuentras. No tengas miedo de manifestar tu dolor, confía en mí, lo que sea que te esté pasando, te prometo que voy a entender, no pienses que te voy a juzgar, nadie en esta vida tiene derecho, ¡menos yo, que soy tu madre!

Déjame demostrarte que te amo, que cuentas conmigo en cualquier circunstancia que se esté presentando en tu vida. No permitas que el silencio siga hablando por ti, deja que sea tu voz la que se escuche. ¡Grita… enfurécete! , desahoga ese dolor conmigo. Veraz como sentirás alivio y menos carga, pero no sigas permitiendo que te invada de esta esta manera.

No me cansare, no me rendiré, tengo fe y esperanza que vas a estar bien, eres lo más preciado que tengo en la vida. Una vida que entregaría sin pensar para que puedas ser feliz.

Beatrix