¿Me enamoro? ¿Me dejo llevar?

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En la vida hay muchas cosas que deseamos ignorar o ignoramos abiertamente. ¿No suelen decir que la ignorancia es felicidad? Pero… ¿Esta bien eso? Más allá de ignorar infinidades de cosas o situaciones por el miedo al dolor o sentimientos que consideramos incómodos e innecesarios, hay ocasiones en las que ya sabemos la verdad, muy en el fondo.

En nuestra cotidiana vida, una de las cosas que más tratamos de ignorar es cuando nos empieza a atraer alguien, ya sea porque no queremos romper la rutina o porque le tenemos miedo a lo desconocido, a eso que hemos vivido antes, esa herida que experimentamos antes. Nos aterra totalmente de los pies a la cabeza esa sensación tan intensa en nuestra “tranquila” vida. Después de haber vivido ya varios tropiezos, nunca nos volveremos a abrir plenamente, al menos no de inmediato sino cuando sintamos un alivio recorrer nuestro cuerpo tan solo con su presencia. Es entonces cuando decimos “ya es tiempo”, solo ahí te abrirás del todo nuevamente.

Aunque, ¿vale la pena? ¿Realmente lo vale? El enamorarse, el que te empiece a gustar alguien, el arriesgarse, es una de las tantas preguntas constantes en nuestra mente. Pero el sentimiento nos domina y eso es justo lo que no queríamos que sucedería, porque sabemos que muchas veces cuando nos dejamos llevar descontroladamente por nuestros sentimientos, las cosas suelen explotar en nuestra cara. Se nos van de la mano como respuesta a nuestra insensatez. Pero, ¿está bien decir que los sentimientos son algo insensatos?

Nos partimos la cabeza tratando de escapar de ese tipo de situaciones, de personas que nos puedan atraer o enamorar con sus palabras. Pero una de las cosas que más queremos ignorar y evitar son el tipo de personas tóxicas, que sabemos que con sólo un chasquido de dedos nos destruirán desde el alma.

Pero a pesar de que tratemos de ignorar nuestros sentimientos, sin remedio ni vuelta atrás, internamente sabemos y deseamos un amor que nos revolucione la vida. Que nos cambie por completo la existencia de manera positiva. Y aunque nos aterra, algún día deberemos afrontar nuestros miedos y admitir a nosotras mismas que eso es lo que realmente queremos.

Autora: Romina Atencio