Nadie corta las alas de una mujer independiente

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Desde que me conociste, sabías que mi objetivo era volar alto. Tan alto como las nubes, trazando mi propio camino, controlando mi propia libertad. Desde que me conociste, fui una mujer independiente, te gusté por como administraba y sostenía mi propia vida y te llamó la atención ver los resultados de mi esfuerzo, de un trabajo bien realizado. Pero hasta hoy creí que podía volar a tu lado y que cumplirías tu promesa de apoyarme en todas mis metas y proyectos. No he cambiado, y con tristeza me doy cuenta de que tu único objetivo ha sido cortarme las alas y es algo que no voy a permitir, aunque el precio que tenga que pagar, sea el vivir sin ti, amándote como te amo.

Cuando empezamos esta relación, ambos sabemos que yo era un ser libre, demasiado independiente para mi propio bien. Reconozco además que me costó un poco acostumbrarme a la idea de que ya no estaba sola, y que en momentos en los que sentía mi día un tanto gris contaría con un hombro para llorar, con unos oídos que estarían dispuestos de escucharme, y unos brazos deseosos de abrazarme con ternura y comprensión. Era totalmente nuevo para mi.

Sinceramente, nunca pensé que podía encontrar en un hombre lo que vi en ti. Al valorar tus cualidades, no me importó sacrificar parte de mi auto impuesta soledad. Fue a propósito que me volví adicta a tus cálidas y hermosas muestras de afecto.

Pero entonces, ¿Por qué si sabes lo que significa para mi volar con mis propias alas, pretendes enjaularme en una prisión de oscura dependencia y distorsionada sumisión? Contigo es cierto que no me falta nada, y sé que estarías dispuesto de bajarme la luna si te lo pidiera. Sé que lo harías. Pero necesito sentirme realizada y productiva. Es mi derecho superarme cada día como mujer, crecer como ser humano.

Queda decirte, con la claridad con la que conoces que me expreso, con la sinceridad que me caracteriza, que si tu mente machista y retrograda no lo quiere entender ni aceptar, prefiero continuar volando sin ti, porque no me cortarás las alas. Porque no estoy ni estaré dispuesta a aceptarlo.

Autora: Sayduvis Blanco