No volveré a encontrar a alguien como tu, ni quiero encontrarlo

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En mi cabeza aún resuenan esas palabras que tanto me gritaste, una y otra vez, algunas veces en un tono agresivo-pasivo como si fuera un mantra que querías meter a la fuerza en mi mente o tan solo imponerlo: “Nunca encontrarás a alguien como yo, te quedaras sola”. También recuerdo como, temerosa, yo simplemente me doblegaba ante tu violenta actitud.

Realmente no sé qué me causaba más pavor. Escucharte gritando o lo que estabas diciendo en un timbre extremadamente alto. Desde pequeña, los gritos me enojaban o me asustaban. ¿Para quién sería agradable una tono como ese? Pero tus palabras calaban dentro en mi alma y tocaban los miedos más profundos en mi.

Perderte era algo impensable, eso era una de las cosas que más me aterraba. Estabas tan incrustado en mi corazón que si te sacaba o te ibas de ahí, mis sentimientos se iban a desangrar e iba a quedar tan vacía, tan sola, ¿quién iba ayudarme a reparar el desastre que habías dejado en mi? Porque se que iba a carecer de fuerza si quiera para intentar arreglar todo nuevamente en mi.

Jugaste como todo un profesional con mi mente para hacerme sentir y pensar cosas que no estaban realmente ahí, fuiste mi amor de pesadilla, tan fuerte y cruel. Lo que estaba realmente detrás del miedo a perderte era tan solo el miedo de quedarme sola, ese que habías instalado muy bien en mi mente como si fuera una aberración ser independiente de ti, como si no fuera digna de una gota amor de nadie, ni de mi misma.

Caí perfectamente en tus redes, el amor que te tenía no valía mi inestabilidad mental o emocional, aún me es difícil creer cuánto te ame. ¿Cómo amas a alguien que te hace tanto mal? ¿Cómo cruzas esa fina línea de amor bueno por un amor enfermizo? Pero igual resuena una y otra vez “nunca encontrarás a alguien como yo, te quedaras sola”.

Pero cariño ¿que hay de malo en no volverme a encontrar a alguien como tú?, alguien tan tóxico y dañino como tú, ¿porqué habría de hacerlo? ¿Porqué habría de buscar a alguien que me haga sentir que no merezco amor? ¿Quién eras tú para decretar semejante cosa? Más allá de ese que llegue a amar, parecía que me absorbías hasta los sentimientos.

Jamás quiero volver a  encontrar a alguien como tú, ni encontrarte. Merezco algo mejor, mucho mejor, merezco todo lo bonito en esta vida, ¿y que hay de malo en estar sola? Por eso, hoy, cada vez que resuenan esas palabras que tanto me gritabas ya no me causa nada, y más bien espero que se cumplan. Algún día volveré a encontrar el amor, pero he descubierto que estando sola no me va tan mal.

Autora: Romina Atencio