Promesas materializadas

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Amor mío, no te imaginas lo feliz que se siente mi corazón ante la perspectiva de volver a ver tus ojos, estar de nuevo entre tus brazos, volver a besar tus labios con vehemencia y hacer realidad todos nuestros planes. Lo feliz que me hace pensar en continuar fortaleciendo este amor tan maravilloso que ambos hemos forjado durante años.

Desde que comenzamos esta hermosa aventura literaria, como ambos la llamamos, los dos sabíamos que no iba a ser sencillo lidiar con la distancia y todo lo que conlleva y durante todos estos años. Hemos constatado que ha sido así. Sin embargo, no hemos permitido que como una bestia hambrienta, el hecho de no vernos termine por devorar nuestro amor. Aunque en la actualidad la tecnología ofrece múltiples maneras para hacer que esta distancia que nos separa se haga cada vez más pequeña, este medio tradicional me resulta más romántico y no me arrepiento en lo absoluto, pues cuando leo cada una de tus palabras me siento la mujer más amada y valorada.

Tú me conoces como ninguna otra persona, conoces mi forma de ser, mis gustos, mis virtudes, mis defectos, mis puntos fuertes y débiles. Me has acompañado en mis alegrías y las has celebrado conmigo, también has estado a mi lado, en mis tristezas y hasta las has llorado conmigo, convirtiéndote en mi ancla, en mi fortaleza, en mi pilar del cual me aferro con todas mis fuerzas, en los días de fuerte tormenta.

Yo también he estado junto a ti en cada paso que das, en cada decisión que tomas, en cada experiencia que tienes, sea esta alegre o triste, demostrando con certeza que aunque la distancia en ocasiones se ha convertido en una piedra de gran peso, ambos hemos puesto nuestro mayor esfuerzo para colocar nuestro amor como una prioridad ante cosas de poca importancia. Sólo así hemos logrado que nuestra unión se mantenga a flote y no termine naufragando.

Ya han pasado 5 años desde que nos abrazamos por última vez, por eso, el saber que en tan solo 2 días te tendré frente a mí para podernos dar todo ese amor que prometemos en nuestras cartas, es el agua refrescante que necesitaba mi alma sedienta de tu presencia y de tus besos embriagantes.

Autora: Sayduvis Blanco