No podemos complementarnos si estamos enteros.

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A mí no me hacen falta tus talentos, no necesito un hombre que me abra la puerta pues nací con ambas manos y brazos, no necesito un hombre que me deje pasar, puedo esperar, soy la segunda de tres hijos así que sé cuando me toca y cuando no, no necesito que compres lo que quiero, me enseñaron a ganarme lo que necesito, me enseñaron a conseguirlo con el sudor de mi propio esfuerzo. La verdad es que no tengo la necesidad de tu caballerosidad, eres un hombre lleno de talentos así como defectos y te vuelven fantástico pero eres muy distinto a mí. Era esa idea social en mi cerebro la que me hacía buscar hombres como tú; perfectos… para cualquier otra mujer.

Tú no necesitas una mujer que te diga lo bien que hueles, no necesitas una chica que te espere todos los días para poder hacer algo juntos, no necesitas una chica que te haga sentir querido, no necesitas una mujer que te diga qué has tomado buenas elecciones, no necesitas un guía que te lleve a donde se crea que es lo mejor, cada quien busca su camino como puede, como quiere y como lo necesita. Soy una mujer ruda, soy una mujer con seguridad y una que otra habilidad para encontrar soluciones, soy una chica con cualidades muy distintas a las tuyas y no soy yo lo que necesitas. 

Me sorprende a mí también, no quisiera creerlo así nada más, pero ahora que lo medito con un poco de paciencia, ahora que harta de todas las cosas que suceden puedo darme cuenta que no es lo que pensaba, que las cualidades que tienes no encajan con las mías, que las veces en las que algo no te sale como esperabas yo espero que actúes de otras formas, que tomes cartas en el asunto y enfrentes lo que debas pero eso es como pedir que llueva chocolate, es algo que no puedes, es algo que no tienes, he ahí las causas de mis frustraciones contigo, me desesperas y es que no somos para estar juntos. 

No fuimos hechos a la medida, podemos seguir, podemos intentarlo cuantas veces queramos pero siempre que se necesite que hagamos algo untos podremos darnos cuenta que no siempre se necesitan los polos opuestos, que a veces sí se necesita estar en el mismo canal y es algo que no podemos lograr. No desesperes pues tampoco es ley la igualdad en personalidades, ahora sabemos las dos caras de la moneda, así que decide y sigue.