Si sientes que el amor derrumbó todo en tu vida, esto es para ti

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Algunas veces confundimos amor, con zona de confort olvidamos que la estabilidad es parte del día a día, que entregarlo todo no es amar demasiado. A veces sin darte cuenta, poco a poco vas creando el mundo de alguien, no estas formando parte de su mundo, en realidad estas creándole una vida, o te la están creando a ti.

Poco a poco te vas acostumbrando a los sábados de fiesta con sus amigos, los domingos familiares con sus papás, a las cancelaciones de los cumpleaños de tus amigos por que se cruza con la tocada de su banda favorita.

Poco a poco y a veces sin darnos cuenta, vas entregando todo de ti, entregas cada detalle tuyo para apoderarte de uno de él. Poco a poco y sin darte cuenta, vas hundiéndote en un resignado “Sí a todo” aunque lo que en realidad quieres decir es “ya no más”; sin embargo, entregas todo sin importarte nada, lo único que quieres es hacerlo feliz, verlo sonreír, pero… ¿y tú?

Cierto es que para llegar a ese nivel en una relación, debiste darte cuenta de algún modo y por alguna circunstancia que sus brazos eran el mejor refugio para todo, para los gritos en casa, para las malas notas, para las peleas con la mejor amiga, para amarlo más que a ti misma, debiste haber encontrado en sus labios un sabor nuevo, de esos sabores como a esperanza, a paz, un sabor que aún no lo saben empaquetar en una caja de goma de mascar.

Por un momento, esos brazos y esos labios sirven para refugiar tu alma, pero llega el momento en que ya no son suficientes, llega un momento en que el velero perfecto comienza a hundirse, a desplomarse. Quisieras ser el capitán del barco para quedarte a flote hasta el final pero no es posible, ya no eres parte de ese barco por más que te aferres.

La relación termina y sientes que mueres junto con ella, pero no será así, depositaste tu felicidad en la bota de alguien más pero eso no va a derrotarte por que ya lo sabes, y ahora te toca luchar por y para ti.

Pensarás que la vida es cruel, mezquina y que no te mereces el golpe traidor que te dio, pero lo cierto es que no es una estocada por la espalda, si abres bien los ojos, te darás cuenta que es una hermosa lección, que lo que vivieron fue hermoso y que ahora estas lista para crecer en alma y espíritu.

Es cuestión de tiempo para que sea la vida misma, la que te ponga frente a alguien que con un abrazo va a pegar todas las partes rotas de tu interior, alguien que sin darte cuenta te repare y te ofrezca sus alas para comenzar a volar juntos.

Idea original: Paloma Brito