Nunca quise ser tu rival

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Lamento con toda mi alma esta situación, jamás pensé que de tu boca iba a escuchar tanto odio hacia mí. Apelo a tu corazón, al llamado de la sangre que te grita ¡perdón! Sí, no puedo pedir otra cosa hermana, te pido me perdones por amar…por amar al hombre que a ti te ha causado tanto dolor.

Te juro que nunca quise enamorarme, la admiración hacia él me invadía cada día. No hubo noche sin soñar una vida con él, y al despertar, ver mi sueño hecho realidad en ti me causaba tanto dolor. Saberlo tuyo me impedía decir la verdad, aguante este amor por lealtad a ti, por amor  a ti, que eres mi hermana. Me enamore de un hombre prohibido, y peor aún, él era tuyo. ¿Por qué paso? No lo sé, lo que sí sé es que nunca hubo malicia de mi parte para ninguno de los dos.

Por ese motivo me aleje de ti, ya no podía con tanto dolor, ya no podía seguir cerca de tu felicidad, una felicidad que me rompía el corazón. Nunca sentí rencor por ninguno de los dos, solo la culpa de amar al hombre que no debía. Esa sensación no me permitía vivir tranquila, y sin pensarlo decidí poner distancia entre ustedes y yo.

El destino te cambio la vida, y sé que no estas a su lado, por eso me atrevo a contarte esta verdad. Lo hago para quitarme  parte de la culpa, no solo de haberlo amado, sino, de habértelo ocultado.

Después de todo este tiempo, la vida me conecto con él, ahora vivo mi sueño, pero  incompleto. Tengo a mi lado al hombre al que amo, pero ahora tengo tu odio y el conocimiento de cuánto dolor te hemos causado.

Sé que solo ves odio y traición a tu alrededor, y no te quito la razón, tienes derecho a sentir y pasar este duelo. Él también fue el amor de tu vida, y al igual que a mí en aquel momento, te destroza no tenerlo. Reconozco que tu rabia no solo es por mí, pero él nunca te falto, mi falta está en haber amado lo que era tuyo y no menos grave habértelo ocultado.

Por mi parte no descansare hasta conseguir tu perdón, tal vez se me pase la vida, pero no voy a desistir. Ruego a Dios poder conseguirlo,  y tal vez aspiraría demasiado, pero quisiera también poder tener tu bendición.

 

Beatrix