¿Soy tu mujer o tu esclava?

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Al momento de aceptarte en mi vida no pensé lo agotador que podía ser, me siento asfixiada de tanta labor. Dejaste en mis manos el peso completo de nuestra relación, y ya estoy agotada. ¿Por qué todo lo tengo que hacer yo? me rompes el corazón con tu actitud, ya no logro argumentos para seguir a tu lado. Tú me haces sentir vacía con tu  tranquilidad exagerada, me matas el amor día a día. Me quede sin herramientas, sin armas con que seguir luchando. Todo está pasando frente a tus ojos y no eres capaz de ver, mucho menos de escuchar.

No entiendo, ¿Qué te has creído? O peor aún, ¿qué has creído que soy yo?  Una esclava a la ni siquiera le das las gracias, eres un ser machista aprovechado. Para mantener esta relación se necesitan dos pero solo yo llevo la carga, y el dolor de tu desatención. Has provocado un gran vacío en mi corazón, y ya no puedo seguir esperanzada de que algún día vas a cambiar.

Tu pasividad ante cualquier situación me enferma, me destruye, eres cómodo y súper egoísta, solo piensas en ti y nadie más. Salir de tu zona de confort se ha convertido en un imposible para ti. Eres un incapacitado conyugal, no recibo ningún tipo de consideración de tu parte. Solo exigencias y quejas salen de tu boca, y de mí nunca te ocupas. No perdono tu falta de interés por mí y por mis necesidades, olvidaste que yo también estoy viva.  Necesito a mi lado un hombre que se ocupe de mí, de mis deseos, preciso que me mires y te des cuenta que estoy allí.

Tal vez perdiste el interés en mí, quizás alguien más ocupa todo de ti, provocando en ti lo que tanto esperé. De cualquier manera, no quiero seguir así, me estoy desgastando la vida por algo imposible de conseguir. Esta lucha solitaria ya no tiene sentido, está perdida desde ya, solo toca rendirme ante una muy brutal verdad.

Creo que lo mejor es la separación, ya no soporto esta incansable lucha por nuestra relación, el amor se alimenta entre dos. El dolor que me has causado, ya no tiene solución, seguiré con mi vacío, pero con menos peso a cuesta. Ahora la lucha solo será por mí, saldré adelante siempre con la esperanza de poder olvidarte.

 

Beatrix